¿Cuánto duró realmente la guerra de los 100 años?

La historia la escriben los que ganan, y eso significa tomarse muchas libertades. Por ejemplo, modificar algunas fechas, para hacer “encajar” elementos que, en retrospectiva, significaban que “era el destino/deseo de Dios que pasase X cosa”. Si lees algo de historia, lo notas al poco tiempo. Caso de estudio: la guerra de los cien años.

Fue una guerra entre Francia e Inglaterra

Inglaterra tenía tierras en lo que es la actual Francia, y Enrique II Plantagenet, antes conde de Anjou y entonces rey inglés, aspiraba al trono francés. Al rey de Francia, Felipe Agusto, eso no le gustaba para nada, y luego de un intento de diplomacia, decidieron resolver el problema yendo a la guerra, en un conflicto que, esperaban, durase poco.

No duró cien años

Lejos de eso estuvo, pero los números redondos siempre tienen mejor prensa que uno sin ceros al final (mira lo que pasó en el 2000, aunque el nuevo siglo y milenio empezaba en el 2001... que no tuvo mucho para festejar). Sumado a que sucedió en Europa, donde las guerras entre reinos eran comunes y las fronteras cambiaban cada tanto, se decidió darle ese nombre, más por estética que por otra cosa.

Duró 116 años

Para desagrado de ambas partes, la guerra no se definió en unos pocos años, sino que duró por varias generaciones de reyes de los dos países. Luego de un intento de diplomacia y escaramuzas dispersas, el conflicto evolucionó en una guerra propiamente dicha, en un período que abarcó desde el 1 de enero de 1337 al 17 de octubre de 1453, mucho después de las muerte de los monarcas que iniciaron el conflicto.

No tuvo ganador definido durante años

Las fuerzas de ambos reyes fueron variando con el correr de los años, la fluctuación de las cosechas y otros factores, como las luchas internas (Francia ayudaba a Escocia para debilitar a Inglaterra) y las líneas sucesorias: el rey inglés era sobrino de varios miembros de la línea sucesoria francesa, y pensó que eso le daba derecho a reclamar el trono en el continente.

Terminó gracias a Juana de Arco

Una de las santas más reconocidas, incluso por quienes no son religiosos. Juana de Arco era una campesina francesa que, según ella, escuchó a Dios decirle que liberase a Francia de la guerra. A los diecisiete años logró reunir un grupo de soldados y, en 1429, liberó Orleans del asedio inglés. Ella fue el impulso que necesitó Francia para poder terminar con la guerra, que terminó unos años después de la ejecución de Juana en Inglaterra, en 1431.

Constó de varias etapas o períodos

El cambio de reyes traía consigo cambios de políticas y estrategias, algunas com mejor tino que otras. La primera parte de la batalla fue naval, con una pérdida de 40 hombres ingleses y cuatro mil franceses. Luego irrumpió la Peste Negra, que acabó con millones de personas y obligó a repensar estrategias. Después de varias idas y venidas, y la la decisiva intervención de Juana de Arco, se logró llegar a una paz más o menos estable.

Tuvo un número reducido de bajas

Si bien en esa época había muchas menos personas de las que hay hoy en día, la guerra se extendió por muchos años y trajo muchas muertes. En el caso de Inglaterra y sus aliados hubo 59.000 muertes, mientras que Francia y sus aliados tuvieron 53.000, todo esto según estimaciones actuales. Podrá no parecer mucho, dado que ahora las muertes se cuentan por millones en guerras, pero para la época era un número importante.

Al final se llegó a un acuerdo entre reinos

Francia resultó victoriosa, e Inglaterra debió aceptar que ya no tendría el mismo poder en el continente. La ciudad de Calais fue la única que quedaría bajo la corona inglesa, mientras que los territorios restantes volvieron a manos francesas. Esta ciudad portuaria implicaba que Inglaterra tenía un acceso al continente bajo su dominio, lo que significaba beneficios económicos, políticos y estratégicos.

Tuvo repercusiones en ambos países, y sus alrededores

Un conflicto armado tan largo significaba un gran peso en las finanzas de ambos reinos, y de sus colonias. El movimiento de tropas, las armas, la comida, las enfermedades que traía tener a tanta gente yendo de aquí para allá en condiciones insalubres, tuvo consecuencias no sólo durante el conflicto, sino después: en Inglaterra comenzó la guerra de las dos rosas, mientras que en Francia el feudalismo comenzó a decaer, lo que luego se extendería a toda Europa.