¿Cuantos gramos hay en un kilo?

El ponerse de acuerdo en cómo se miden los elementos es algo complicado. Hay varios sistemas de medidas y peso, y dependiendo del lugar en el mundo en el que te encuentres, deberás dominar uno u otro. Aunque parezca que el sistema métrico (gramos, centímetros, grados Celsius) es mundialmente aceptado, tiene algunos detalles curiosos que puede que no sepas... hasta ahora.

En teoría, hay mil gramos

Cuando se compra un kilo de algo, se supone que se están adquiriendo mil gramos de ese mismo algo. El prefijo “kilo” significa “mil”, por lo tanto un “kilogramo” de azúcar, por ejemplo, contiene mil gramos de azúcar. No es lo mismo en el caso de la computación (donde la medida es 1.024 A = 1 B), pero ese es otro tema.

Se tomó como medida un “kilogramo patrón”

Para ponerse de acuerdo en cuánto pesaba un kilo de una vez por todas (o más o menos), se acordó que se tomaría como kilo a un cilindro de 90% platino y 10% iridio (más pesado que el plomo), de 39 mm de altura, 39 mm de diámetro y densidad de 21,5 g/cm3. Se encuentra en el Bureau International des Poids et Mesures, en Sèvres, Francia.

La medida se oficializó en Francia, en 1889

El prototipo internacional que se tomó como oficial se decidió en 1889, en Francia. El cilindro mencionado arriba fue elegido como el objeto que sería referenciado cada vez que te pesases, o que comprases pan, entre otras actividades mundanas.

Antes de 1889, el kilo variaba según el lugar

La unificación de lo que pesaba un kilo puso fin a los problemas que traía hasta ese entonces. Cada localidad o provincia tenía su propia medida de lo que era un kilo, por lo que surgían conflictos. Se hizo evidente que se necesitaba una medida común para evitar esos inconvenientes.

El kilo ya no pesa mil gramos

Y por eso lo de “en teoría” al principio. La materia se transforma, aunque sea algo que dure tanto como el platino y el iridio. La diferencia es imperceptible a simple vista: apenas cincuenta microgramos, pero en la física es una gran diferencia. La abrasión y los factores atmosféricos han desgastado lo que, en teoría, debía permanecer inalterado.

Se intentan buscar nuevas formas de definirlo, menos efímeras

Y es que no se puede vivir así, cuando el kilo ya no pesa lo que pesaba, y un metro ya no mide lo que medía (la medida del metro también se redujo, por los mismo motivos). Por eso, se ha intentado encontrar otras bases del kilo, basados en la física, teniendo en cuenta la masa atómica, el magnetismo o la constante de Planck, por ejemplo.

Un kilo en el ecuador no es un kilo en los polos

Lo que define cuánto pesa un objeto se decide por cuánta atracción ejerce la gravedad sobre él. Mientras más lejos estés del centro de la tierra, menos poder ejercerá la gravedad sobre tí. Por eso, si pesas algo en el polo, y luego pesas lo mismo en la línea del Ecuador, notarás que en este último sitio, el objeto pesa 0,5% menos: hay una distancia menor entre el centro de la tierra y sus polos, que entre ese mismo centro y el Ecuador. Nuestro planeta está “achatado” en los polos geográficos (no los magnéticos).

Hay sólo tres países que no usan el kilo de forma oficial

El sistema métrico, que incluye el uso del metro, kilo y temperatura en Celsius, es usado en casi todo el mundo, oficialmente, con tras excepciones: Liberia, Myanmar y Estados Unidos. En cambio, utilizan como referencia para medidas de longitud el tamaño del pulgar de un antiguo rey (pulgada), o la distancia de este dedo a la nariz del Rey Henry I de Inglaterra (yarda). Para temperatura usan el grado Fahrenheit, y para el peso usan la libra.

El kilo (y el sistema métrico) están pensados para la ciencia

Además de todos los usos que tiene el sistema métrico en la vida cotidiana, es el usado en todos los ámbitos científicos, incluso en países que no han adoptado dicho sistema. Su base diez hace posible que se usa la notación científica, es decir, que se puedan expresar números muy grandes, o muy pequeños, de forma simple y entendible.